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La adecuada preparación del bailarín es un proceso gradual de formación física, técnica y artística, que complementan diferentes factores. Nuestro trabajo consiste en potenciar y desarrollar la creatividad, enseñando todas las técnicas necesarias para un futuro bailarín.

La Danza Clásica es un ejercicio muy rígido, que exige y enseña disciplina tanto física como mental, ayudando en el desarrollo de la personalidad de los niños. Desarrolla la sensibilidad de los pequeños, permitiendo que fluyan sus sentimientos con total libertad. Mejora la autoestima y reduce síntomas de estrés o ansiedad, aumentando la confianza del niño en sí mismo. Ayuda a la socialización de los niños más tímidos y a superar esa timidez. Desarrolla la expresión corporal, el oído y la memoria de una manera divertida.

En su formato clásico, el ballet exige al bailarín el dominio completo de su cuerpo. Por eso los expertos sugieren que los potenciales bailarines aprendan ballet a temprana edad (desde los seis años) debido a que, de lo contrario, les resultará muy difícil llegar a controlar sus movimientos con el nivel de precisión que exige esta danza.